Writing: Como habitar

El conjunto de viviendas se emplaza en la zona residencial de “La Selva” en PGA Golf de Catalunya Resort, en Caldes de Malavella comarca de la Selva. El lugar es un paisaje típico mediterráneo de la costa catalana caracterizado por una vegetación en la que abundan encinas sureras, pinos y otras especies de clima mediterráneo a lo que se suman las vistas de uno de los Golfs más atractivos de la costa Catalana.

El paisaje, el clima y los usuarios fueron las piezas claves que permitieron a nuestro estudio desarrollar esta tipología de vivienda aplicando nuestro lenguaje habitual basado en las dicotomías de luz y sombra, interior y exterior, además del placer sensorial.

El paisaje:

En la vegetación y en el entorno agrícola  encontramos el punto fuerte de la propuesta. Son pocas las urbanizaciones que no han sido colonizadas por el asfalto, pavimentos duros, promociones fuera de escala y densas a nivel constructivo; PGA brinda la oportunidad de respetar el entorno. La volumetría, las vistas y la materialidad son herramientas elementales con las que trabajar para garantizar ese entorno de virginidad rural. Son viviendas de dos plantas que desde la calle se leen una sola planta, de forma horizontal y apaisada para que no destaquen sobre la naturaleza, para que sean leídos como un pequeño objeto puesto bajo los árboles y con la premisa de ver siempre las copas de los árboles como telón de fondo.

No se trata de disponer la casa en la naturaleza sino de integrarla con ella con un diálogo de comunicación fluido y extenso: desde cualquier punto de la vivienda se tiene consciencia de dónde se está. Por consiguiente las vistas configuran otra variable importante en esta arquitectura, la cual no sólo se sacia con tener grandes ventanales al paisaje que ya viene dado, sino que pretende fundirse con él creando espacios interior-exterior mediante porches y patios que confunden al usuario y no definen si se está dentro o fuera de la vivienda.

La materialidad se tuvo presente en todo momento, para nosotros el primer elemento que debe trabajar cualquier arquitectura es la luz, ¡además es el único material que es gratis! e intentamos trabajar con ella: la moldeamos, la tamizamos, la rebotamos… cualquier herramienta que realce las posibilidades de la misma nos vale. Se diseña cada ventana expresamente para generar una sensación diferente de luz: el porche de entrada en sombra tras una celosía vertical hará que nuestra vista se acostumbre a la penumbra y nos irá resguardando y protegiendo del exterior; para posteriormente, al entrar en la casa nos reciba con un patio exterior-interior y una ventana cenital orientada a poniente que hará que al atardecer el vestíbulo principal de la vivienda se tiña de rojo; al frente encontraremos una celosía de madera que nos protegerá del cegador sol de sur creando una especie de tamiz que bañará el doble espacio. El estar-comedor-cocina de la planta inferior está acompañado de otro gran ventanal con una comunicación directa al jardín y protegido del sol de sur por un balcón corrido de la planta superior. Es tal la preocupación que tenemos por la luz y las vistas que las quisimos trasladar incluso al baño de la suite principal con una gran ventanal interior que permite ver a través de la habitación el espacio exterior y recibir iluminación del mismo.

La luz no sólo es el material que nos ha permitido diseñar los espacios interiores sino que además es el material con el que configuraremos el exterior de esta arquitectura. Así pues, los materiales elegidos para esta vivienda son la luz y la sombra, y con esto se configura la imagen exterior de todo el conjunto. La imagen desde la calle exterior será un volumen blanco y luminoso sobre el que se  van sucediendo una secuencia de episodios en sombra de diferentes maneras, incluso se encuentra luz detrás de la sombra; espacios de misterio que invitan a entrar por el hecho de descubrir el espacio que insinúan. Las mismas sensaciones se transmitirán en el resto de vistas de la casa, no se trata de una casa que se enseña sino ésta se que insinúa mediante las herramientas más elementales de la arquitectura: la luz y la sombra.

El clima:

La iluminación y el sol son una de las piezas claves de este clima pero también lo son los veranos calurosos y húmedos; y los inviernos fríos y con capítulos de fuerte viento. Para dar una respuesta de confort frente a estos fenómenos se desarrolla una triple estrategia de actuación: sistemas de climatización pasivos, activos y la configuración de la propia arquitectura.

Los sistemas pasivos son aquellos que consisten en buenos aislamientos en muros y cubiertas, vidrios y carpinterías especiales, y en la solución de los detalles evitando los puentes térmicos así como cualquier otro tipo de fuga o pérdida. Estos sistemas evitarán las pérdidas térmicas y optimizarán el uso de los sistemas activos siendo de este modo más eficiente energéticamente.

Los sistemas activos son aquellos dispositivos generadores de frío o calor a partir de otra fuente de energía. Las viviendas están dotadas de suelo radiante, aire acondicionado, y paneles solares para la producción de agua caliente sanitaria. Para optimizar el uso y los tiempos de todos estos elementos se ha dotado a las viviendas de un sistema de domótica inteligente que llega a tal punto que si una ventana está abierta se apaga el aire acondicionado para no tener pérdidas térmicas.

A pesar de estos sistemas, esta arquitectura de luz y sombra y de interior y exterior prefiere contar con los elementos de propia configuración arquitectónica que garanticen el confort interior sin la necesidad de los sistemas activos. La ventilación natural cruzada, la protección de grandes ventanales mediante porches o celosías, la generación de patios interiores para garantizar la ventilación cruzada; genera una arquitectura que será fresca o cálida cuando sea necesario. Creemos que en la medida que se pueda ésta es la herramienta más interesante para cumplir los parámetros de sostenibilidad que se exigen actualmente.

Los usuarios:

Diseñar una arquitectura para ser vivida y no solamente para ser fotografiada es otra de nuestras directrices. Ello nos enseña a pensar en todos los sentidos del ser humano para complacerle, no solo se trata de la vista, sino que también existe el olor, el tacto, el sonido e incluso el gusto.

La escala humana y los episodios que los usuarios se van encontrando al atravesar nuestra arquitectura es algo que nos preocupa y que pone en relación toda nuestra arquitectura: luz y sombra, interior y exterior. Los habitantes de la casa se acercarán a la puerta de entrada siguiendo el ciprés que se divisa tras la cubierta y acompañados por el olor a lavanda situada en el acceso hasta que un porche bajo le resguarde del exterior; este porche les acompañará en el interior hasta llegar a la zona de distribuidor principal. Una vez atravesada la puerta de entrada recibirá una luz intensa a través de un patio situado a su derecha en el que descubrirá el nacimiento del ciprés que vio cuando se acercaba a la vivienda. Atravesada esta zona más baja llegará al distribuidor de la planta superior que se vierte, mediante un doble espacio, en la planta inferior y con la gran panorámica de vistas del golf, siempre a través de una celosía que nos protegerá del sol y ayudará a tamizar la luz. Descenderemos a la planta inferior en la que nos encontraremos en el salón a doble altura acompañado de otro gran ventanal pero esta vez protegido mediante la terraza superior, con lo cual se ven de manera evidente las mismas vistas que se insinuaban desde la parte superior. A la izquierda del mismo se encuentra el comedor cocina en completamente integrada y dando el placer al sentido del gusto, creemos que la cocina no tiene que ser un elemento aislado sino que debería ser algo que forme parte del colectivo de toda la familia: cocinar, leer la prensa en el comedor y ver la televisión en el salón son tareas complementarias que pueden realizar toda la familia junta. Todo acompañado de un parquet de roble especialmente seleccionado que producirá otro placer al tacto cuando se camine descalzo sobre él.

En el espacio exterior del jardín se encuentra la misma secuencia de episodios “sensoriales” que en el espacio interior. Desde el salón saldremos a un porche largo que nos llevará a una zona más soleada en la parte izquierda, un espacio ideal para las comidas y cenas de verano; y en la parte derecha, un espacio más resguardado y en sombra, un espacio ideal para el aperitivo o la copa después de una cena de verano.

Luz y sombra, interior y exterior, placer sensorial son el resultado de una arquitectura que pretende responder a un contexto que es el verdadero protagonista, materializado a través del paisaje. Nuestra arquitectura sólo pretende molestar lo mínimo posible el entorno.

Esta obra ha sido posible gracias a todo el equipo que ha intervenido en ella. Empezando por el promotor, PGA, que con un emplazamiento paradisíaco ha puesto en crisis los criterios de las promociones habidos hasta el momento, permitiéndonos generar una nueva manera de habitar.

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