Evolución: Kuala Lumpur / Bangkok / Singapur

En 1982 Ridley Scott con su película Blade Runner nos mostro como serían las ciudades del mañana. Ciudades organizadas en estratos verticales: el estrato mas inferior para el pueblo llano, y dominados por la lluvia acida y la oscuridad. En cambio, el estrato mas elevado estaba dedicado al gobernador y con el cual tenia acceso al cielo, a la luz natural y al sol.

Hoy en día la realidad ha superado la ficción; Kuala Lumpur, Bangkok y Singapur son ejemplos de tres diferentes estados de evolución de la visión de Scott.

Lo conocido: ¿Es posible una ciudad sin calles?

El urbanismo de la ciudad Europea se podría sintetizar a la existencia de calles y plazas con diferencias de usos y en un contexto donde la escala humana es la primera regla de composición.

La pregunta que deberíamos plantearnos es: ¿Es posible una ciudad sin calles? Parte de la respuesta la encontramos en “La Ciudad Genérica” por Rem Koolhaas. En su escrito se define un modelo de ciudad en el cual las calles no son necesarias, se trata de una concatenación de espacios… Aunque se podría decir que realmente de lo que se habla es de una ciudad con anti-urbanismo, o lo que es lo mismo, la ciudad caos.

La respuesta a la pregunta es un radical si. El ejemplo lo encontramos en ciudades como Kuala Lumpur donde el caos es una de las pocas reglas que impera. No existen calles al uso, se trata de caminos que los habitantes utilizan y les sirven para ir de un punto a otro intentando estar en ellos el menor tiempo posible.

El paradigma lo encontramos en Bangkok, una ciudad en la que es imposible descifrar cualquier tipo de trama urbana. La ciudad se organiza como una extensa trama de suburbano en forma de infinitas espinas de pez, existen unas “calles” o “avenidas” principales: anchas, ruidosas y desproporcionadas de la escala humana. Perpendicularmente y conceptualmente opuestas a éstas existen los Sois, unas calles estrechas en cul de sac, es decir, que no te llevan a ningún punto, estas en cambio son menos ruidosas, de escala humana y es aquí donde existe la verdadera actividad de la ciudad.

Europeización: Scott, la realidad supera la ficción.

Con la llegada de los occidentales a oriente había que poner orden al caos, había que establecer un orden, una jerarquía… una diferencia de clases. Como era imposible hacerlo en horizontal, no quedo otro remedio que hacerlo en vertical y de este modo convertir en realidad la visión de Scott. Así pues fue la excusa de la necesidad del transporte masivo lo que dio a los urbanistas de Bangkok la oportunidad de crear una mega infraestructura basada en una línea de metro y tren elevado que dividiría la ciudad verticalmente en dos para siempre.

En la ciudad moderna de Bangkok esta verticalmente fracturada en dos. De la línea de tren hacia abajo se trata de las zonas de servicio que necesita la ciudad, es decir, parkings, servicios y las viviendas de la gente mas humildes privadas de cualquier rastro de sol y sobre la que llueven los condensados de los aires acondicionados del nivel superior. De la línea ferroviaria hacia el cielo es donde vive la gente de mayor poder adquisitivo, con luz natural y con opción a poder ver el cielo.

No solo se trata de un muro de Berlín que divide la ciudad en dos. Sino se trata de una calle “europea” en si misma, es decir, conexión entre puntos y con el comercio al mas puro estilo de occidente.

Americanización: La invasión del espacio basura.

Después de la llegada de los urbanistas europeos con su jerarquización será necesaria que los americanos hagan germinar la semilla del capitalismo con sus malls y sus condominios.

Rem Koolhaas habla del “Espacio Basura” donde expone que no importa en que punto del globo estemos ya que existe una serie de edificios completamente deslocalizados. Ya podemos estar en el exterior a 40 o a -10 grados que en el interior siempre existiría una temperatura de confort a 20 grados y esto será así aquí y en la China.

Pues bien, Singapur es un claro ejemplo de ciudad repleta de espacios basuras, modelo que se va extendiendo por todas las ciudades asiáticas e incluso del mundo. Los halógenos y el pladur en forma de centros comerciales y condominios han conquistado todo de manera flagrante. Tal es así, que la calle más comercial de la ciudad: Orchard Road, viene a ser como una suerte de Champs-Elysees donde el comercio de firma ha sido sustituido por grandes moles en forma de centro comercial, cada cual mas grande y espectacular que el anterior. Una vez estas en el interior de estas grandes ballenas ya te da igual estar en Nueva York, en Paris o Singapur que todo es lo mismo.

La venganza del nómada.

La jerarquización europea y la deslocalización americana no logran encorsetar al 100% a estos gigantes asiáticos. La noche, la cultura y la religión se imponen a dichas dictaduras.

El ejemplo mas claro es la ciudad de Bangkok, la cual por el día funciona bajo las prótesis impuestas, pero cuando se pone el sol renace el espíritu del nómada. Calles y Sois se llenan de puestos en los cuales puedes encontrar cualquier tipo de artículo, las jaimas llegan a envolver las calles creando una suerte de túneles que te envuelve en su cultura. Son en estas calles y puestos ambulantes donde la cultura de oriente vence a la imposición de occidente. En los puestos renace la cultura, la variedad, lo exótico, el caos y la anarquía; puedes comprar cualquier artículo alejado de la homogenia luz y temperatura de los centros comerciales, incluso puedes comer obviando los controles de sanidad que homogenizan la alimentación haciendo nuestros cuerpos mas débiles.

Los templos son otro vestigio que no permite el control. Camuflados en la excusa del turismo, los templos y religión configuran un poder moral, muy alejado del cristianismo. Esos templos son los epicentros que les ayudan a estar unidos fomentando su cultura y actividad. Incluso a la hora de comprar un coche, sus habitantes lo primero que hacen cuando lo tienen es llevarlo a un templo para que lo bendigan.

Otro ejemplo donde el caos se impone al control esta en Kuala Lumpur. Junto a las Torres Petronas urbanistas y arquitectos crearon unos grandes espacios públicos con lagos y fuentes destinados a dar oxigeno a lar torres. Una vez mas el caos venció al orden, los hogareños colonizaron y se apropiaron de ese espacio haciéndolo suyo; el gran lago se convirtió en una piscina pública al uso, la cual ayuda a sofocar el clima del lugar. Si a cualquiera de nosotros se le ocurriera bañarse en una fuente pública, muy probablemente acabaríamos la noche durmiendo en algún calabozo, eso si, con aire acondicionado e iluminado con la fría luz de los halógenos.

Sin lugar a dudas Kuala Lumpur, Bangkok y Singapur son o eran ejemplos de como se puede generar ciudad sin urbanismo, como se puede generar ciudad solo con el uso del individuo y el colectivo. La verdadera pregunta está en lo que preferimos cada uno de nosotros: tomar el mismo café en un Starbucks ya sea en Londres, Tokyo o Bangkok; o bien, ser capaces de colonizar de VERDAD el espacio de la ciudad. Estas 3 ciudades son 3 respuestas diferentes a ésta pregunta, en la cual cada una, a su manera, mantiene el origen de su cultura.

fotos: jpm

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