Pecha-Kucha: Neuroarquitectura

La neuroarquitectura es una nueva concepción de la arquitectura cuyo objetivo es diseñar espacios que creen las condiciones para mejorar el estado emocional, el desarrollo cognitivo y el estado de salud general de los usuarios. Se basa en dos grandes descubrimientos de la neurociencia: la neuroplasticidad y la neurogénesis. La neuroplasticidad es la capacidad que tiene el cerebro de crear nuevas conexiones entre sus neuronas. Esto no sería posible sin la neurogénesis, que es la capacidad del cerebro de crear nuevas neuronas. La relevancia de estos hallazgos es enorme puesto que significa que el cerebro adulto es más moldeable de lo que se creía, es decir,  puede seguir aprendiendo y evolucionando a pesar de la edad del individuo. Evidentemente, la plasticidad del cerebro es mucho mayor en los niños pero los adultos pueden también trabajarla. Esto requiere dos condiciones: una activa, relativa a la actitud (el individuo ha de tener interés y motivación por aprender y emprender cosas nuevas) y una parte pasiva, relacionada con el entorno que nos rodea. El entorno ha de permitir que esa evolución del cerebro pueda darse. Es aquí donde entra en juego la labor del arquitecto, como artífice/creador de espacios.

Tal es la importancia del ambiente en la evolución del cerebro que Fred “Rusty” Gage, investigador del Salk Institute de California y descubridor de la neurogénesis en humanos, lo explica del siguiente modo: “Como neurocientíficos, creemos que el cerebro es el órgano que controla la estructura del cerebro pero el ambiente puede modular la función de los genes y en definitiva, la estructura del cerebro. Los cambios en el ambiente cambian el cerebro y por tanto pueden cambiar nuestro comportamiento“.

El ambiente influye tanto positiva como negativamente. Las zonas del cerebro encargadas del pensamiento y las sensaciones están estrechamente ligadas con el sistema inmunológico. El estrés y el cansancio lo debilitan, por tanto aquellos ambientes que resulten estresantes hacen que sus usuarios sean más vulnerables a la enfermedad. Por otro lado, la neurogénesis se produce en presencia de neurotransmisores como la serotonina, relacionada con el sentimiento de bienestar. Por tanto, los ambientes que resulten placenteros favorecerán el desarrollo cognitivo de sus usuarios.

La importancia de los ambientes se conocía de manera intuitiva probablemente desde los orígenes mismos de la arquitectura, puesto que seguía marcados criterios estéticos y formales que transmitían orden y armonía, incluso en construcciones no monumentales. Por otro lado, una prueba de la negativa influencia de los edificios o el urbanismo sobre la salud son los edificios del Raval barcelonés antes de la creación del Eixample, cuando los médicos higienistas promovieron nuevos hábitos más higiénicos en la población y demandaban cosas tan esenciales como la iluminación y la ventilación naturales en las viviendas para luchar contras las enfermedades de la época. Estas relaciones causa-efecto, que parecían pura intuición, se han podido demostrar científicamente gracias a la Neurociencia.

Ahora que se sabe que podemos mejorar la salud y la cognición de nuestros usuarios, es necesario saber cómo conseguirlo. Los parámetros sobre los que podemos influir para actuar sobre el cerebro se perciben sensorialmente: iluminación, color, proporciones, vegetación, acústica, temperatura de contacto, ventilación, superficies blandas/rígidas, textura, plantas aromáticas, olor a alimentos, etc. Este campo lo ha estudiado exhaustivamente el márketing.

A la hora de proyectar con criterios neuroarquitectónicos hay que considerar qué efectos se quiere conseguir en sus usuarios, que variarán en función del uso del edificio (docente, geriátrico, hospital, oficinas…). En una escuela, por ejemplo, se ha demostrado que el rendimiento aumenta usando luz natural en lugar de la artificial. En las salas de neonatos de los hospitales, los niños prematuros se recuperan antes si la iluminación es tenue, no hay ruido, y no perciben el estrés de sus cuidadores.

La neuroarquitectura se está estudiando sobre todo en Estados Unidos. Destacan la Academy of Neuroscience  For Architecture (San Diego) y la arquitecta Eve Edelstein.

Estudio realizado por: Ruth Costa, Albert Escudero, M.Victoria Orlandini, Carles Ripoll, Esperaça Rotger, Fran Toro, Albert Viladot. Construcción9/Etsav.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s