Panoramah!: the window without window

Tal y como definía Alejandro de la Sota. El ser humano crea la cabaña no solo con objeto de protegerse del medio, sino con el fin de crear intimidad. Es por el hecho de crear esa intimidad que el ser humano se separa de la naturaleza. Todas las acciones que hará el hombre conforme a la arquitectura consistirán en intentar recuperar esa naturaleza e introducirla en la arquitectura. Algunos ejemplos de ello son las pinturas rupestres, los cuadros, las fotos, hasta los patios; y esto ha sido así desde Pompeia hasta Mies.

La ventana es otro de esos ejemplos, un mecanismo con el cual el ser humano pretende introducir la naturaleza en la arquitectura. La ventana o hueco es lo que el espacio vacío a una taza, sin hueco no existe el lleno, del mismo modo que sin vacío no hay taza. Y esto ha sido así desde el principio de los tiempos.

Ken Follett narró en su libro el salto del románico al gótico como la búsqueda de la luz. La evolución tecnológica permitió que las estructuras se volvieran ligeras con objeto de liberar la fachada y que las vidrieras inundaran de luz y de color el interior de un espacio gótico. Esas vidrieras consisten en pequeños fragmentos de cristal unidos mediante plomo para permitir así una cierta libertad de movimiento.

La arquitectura tradicional también utilizó este recurso. Aquí los fragmentos de vidrio se unían a cercos de madera que formaban marcos y estos a su vez componían las ventanas. Por aquel entonces los vidrios eran de reducidas dimensiones, pero las ganas del ser humano por tener ventanas más y más grandes será una constante hasta la actualidad. De allí nacen los entramados y cuarterones que permitían tener ventanas más grandes con un tecnología limitada.

La búsqueda de ventanas mayores ha sido una constante a lo largo de la historia. Antonio Gaudí lo ejemplifica en la tribuna de la casa Batlló donde las ventanas en guillotinas desaparecen en los antepechos con un sencillo sistema de poleas liberando todo el ático de ventanas y dejándolo completamente abierto al exterior. No se puede hablar de evolución en la ventana sin hablar de la evolución tecnológica.

El punto de inflexión de esta evolución tecnológica llega con el Movimiento Moderno, más especialmente de la mano de Le Corbusier y Mies. Con ellos llega la tecnología de los perfiles laminados de acero. Para los “modernos” los marcos de madera eran demasiado grandes y obstaculizaban la vista del paisaje a la vez que restaban luz. Por este motivo empiezan a aplicar los perfiles laminados como marcos para sus ventanas. El modulo de elasticidad del acero es 21 veces superior a la de la madera, por lo tanto, los modernos consiguieron reducir el tamaño del marco 21 veces. Esto se sumaba a la invención del vidrio flotado, lo cual permitía dimensiones mayores de vidrio. EUREKA! Los modernos lo habían conseguido!!!

Ahora bien, el peaje por reducir 21 veces el tamaño del marco fue un poco caro:

  • El primer peaje vino durante el invierno. El acero no solo tiene un alto módulo de elasticidad sino que además presenta una alta conductividad, no opone ningún obstáculo al paso del calor y el frio. Por este motivo este tipo de carpinterías presentaban problemas de condensaciones debido a puentes térmicos, literalmente las carpinterías lloraban…. Además esta humedad generaba problemas de estanqueidad, corrosión, permeabilidad al aire… un sinfín de contraindicaciones.
  • El siguiente peaje se pagaría durante el verano. Nació la tecnología del vidrio flotado, las dimensiones del vidrio dejaron de ser un problema. Todos los “modernos” buscaban grandes superficies de vidrio con objeto de tener la máxima naturaleza en el interior. El edificio Lake Shore Drive de Mies, es un ejemplo de esta búsqueda como es ejemplo de otro de los peajes que pagó el movimiento moderno: el sobrecalentamiento. Estos edificios son como grandes lupas para el interior. Se consiguieron grandes vidrios pero completamente ausentes de capacidades térmicas.

La tecnología seguiría evolucionando con objeto de dar respuesta a la máxima del ser humano: ventanas cada vez mayores. Nace la tecnología de la extrusión, la cual permitirá generar perfiles extrusionados de aluminio. El aluminio no es material tan fuerte como el acero, pero tampoco tan débil como la madera; lo cual permite unos marcos de unas dimensiones razonables. Solucionado el problema de la dimensión, la tecnología de la industria petroquímica deriva a las poliamidas: un plástico lo suficientemente rígido como para unir y sustentar dos marcos de aluminio y de este modo tener una rotura de puente térmico y garantizar la ausencia de condensaciones, y evitar así que la carpintería llore.

Del mismo modo que evolucionó la tecnología de los marcos, también lo hizo de la del vidrio dando como resultado un sin fin de tipologías diferentes de vidrio: cámaras simples, dobles cámaras, argón, capas selectivas que mejoraban sus propiedades llegando a reducir hasta 0,7 w/m2k de transmitancia y factores solares de casi 0,5 con buenas transmisiones lumínicas.

Existen un sinfín de marcas en el mercado dedicadas a trabajar esta tecnología y se conforman con la tecnología que el momento ofrece. Ahora bien, hay otras marcas dedicas a crear tecnología con el fin de reducir la dimensión y conseguir más vidrio y menos marco, es decir, menos ventana. Panoramah! es un claro ejemplo de ello siendo capaz de construir ventanas de 5x2m capaces de ser movidas por un niño de cinco años y con solo 2cm de marco, prácticamente nada. Pero cuál es el secreto? El secreto viene de la mano de un relojero que con dos simples trucos ha conseguido dar luz a la ventana sin ventana:

  • El primer truco consiste en liberar al marco de responsabilidades. Cuando nacen las primeras ventanas, la madera tenía la función de sustentar el vidrio y darle rigidez. Pero la evolución tecnológica a derivado en vidrios estructurales prácticamente tan fuertes como el acero; por consiguiente, el marco será suficiente con una tapa lateral de 2cm dado que el vidrio es capaz de resistir las acciones horizontales por si solo.
  • El segundo truco, y que permite que un niño de 5 años sea capaz de mover una ventana de 10m2 consiste en los cojinetes. Es decir, eliminar las ruedas que contiene marco de la corredera e introducir un sinfín de diminutas ruedas en el bastidor. Esas ruedas actúan como un cien pies pegado al suelo que permiten deslizar la corredera con un dedo índice.

Soto de Moura, John Pawson, Alvaro Siza son algunos de los arquitectos que han sucumbido al encanto de la ventana sin ventana como herramienta para estar más conectado al espacio exterior. Sin lugar a dudas la evolución no acaba aquí, la tecnología seguirá creciendo y el ser humano de una manera u otra seguirá persiguiendo ese contacto intrínseco entre la naturaleza y el hombre.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s