Pecha-kucha: Georges Rousse

¿Qué es una anamorfosis?

Es un efecto perspectivo utilizado en arte para forzar al observador a mirar desde un determinado punto de vista preestablecido o privilegiado, desde el que el elemento cobra una forma proporcionada y clara, usando los conoci- mientos de las matemáticas y la perspectiva, iniciado por Piero della Francesca.

Hay que remontarse al Renacimiento, donde se empiezan a utilizar las primeras técnicas de distorsión de la imagen con la perspectiva.

Durante los siglos XVI_XVI, con la búsqueda de la perfección pictográfica, aparecen varias máquinas de ver: la linterna mágica, la pirámide visual y la cámara oscura. Estas técnicas han evolucionado gracias a las nuevas tecnologías, facilitando el proceso de creación. En la actuali- dad, encontramos anamorfosis en nuestra vida cotidiana y en el arte callejero.

Un gran referente del anamorfismo es Georges Rousse, con quién focalizaremos la presentación. Nacido en París en 1947, mientras terminaba sus estudios en medicina, decidió dedicarse al mundo de la fotografía arquitectónica y la imprenta. Herramientas muy importantes en sus obras muy ligadas a su concepción del espacio.

No obstante, fue con el cuadro de “Cuadrado negro sobre fondo blanco” de Malevich cuando Georges Rousse escoge intervenir en el campo fotográfico para establecer una relación inédita entre la pintura y el espacio, donde lo relativo a las perspectivas se unen a los interrogantes del Renacimiento.

En los inicios de su trayectoria, Rousse hace dibujos muy simples y figurativos en espacios abandonados. Cuerpos que parecen flotar en el espacio sin gravedad. Después evoluciona a una etapa donde predominan las formas geométricas esculturales dibujadas con tiza. Más tarde, introduce la transperencia en sus figuras. Finalmente, alcanza su madurez generando geometrías puras.

Georges Rousse es inconfundiblemente un fotógrafo desde los inicios de su carrera. A su vez, es pintor, dibujante, escultor, arquitecto. Uniendo estas disciplinas, logra obtener la fotografía final de un espacio modificado, inexistente y efímero que desaparecerá fuera de los focos.

El ojo perpendicular es la mirada concreta a la obra, cosa que diferencia a Georges Rousse de otros artistas. Busca en su discurso artístico, recomponer una realidad aparentemente desordenada que toma sentido bajo un único pun- to de vista.

Su trabajo se divide en dos fases: una primera intervención en el espacio tridimensional donde desconstruye a través de la pintura/instalación y una segunda fase, donde reconstruye ese espacio deconstruido en un plano bidi- mensional a través de la fotografía, elemento que da sentido a la construcción que solo funciona para ser fotografia- da.

La selección de los espacios son arquitecturas abandonadas o en ruinas, transformándolos o reinventándolos. La fuente de inspiración viene determinada por el mismo espacio, su forma, la luz, la energía que desprende, la histo- ria que guardan sus muros, el equilibrio estructural…

Dependiendo de las oportunidades del espacio, sus actuaciones se conforman a partir de diversas técnicas, pin- tando sobre el mismo soporte, deconstruyendo, eliminando material para ver más allá o involucrando en la composi- ción subestructuras ligeras de madera que son en sí mismas las anamorfosis.

El proceso de elaboración empieza por seleccionar el espacio a intervenir, fijando en un punto concreto su cáma- ra polaroid. Con este soporte fotográfico, una vez en el estudio, genera unas aquarelas donde representa la imagen final que pintará. Seguidamente, con la fotografía como plantilla realiza las transparencias con las figuras a escala que más tarde proyectará. Desde donde tomó la primera foto, ubica la cámara de placas introduciendo un gran objetivo para corregir la defor- mación de la perspectiva. Delante del objetivo, la transparencia para así verla por el visor.

Tiene dos sistemas de trabajo: si el espacio no es muy complejo, guía a otra persona desde la propia cámara a tra- zar los puntos determinantes de la obra para posteriormente unirlos y conformar el perímetro de la figura definitiva. Este sistema se emplea en círculos, ya que la poca precisión no es detectada por el ojo humano.

Cuando el espacio es más grande y complejo, utiliza un proyector que le ayuda a trazar el perímetro. Pero al no estar ubicado en el punto exacto de la cámara, la perspectiva queda descentrada y tiene que corregirla a través del objetivo moviendo la plantilla del proyector. Finalmente, con el borde dibujado, se pintan las áreas resultantes conformando las figuras al completo. De esta manera consigue crear ilusiones ópticas casi inimaginables de un espacio modificado inexistente y efímero que desa- parecerá fuera de los focos.

Mucha gente piensa que sus obras son fruto del photoshop hecho que fomentó en su día la instalación de una obra en la misma exposición del museo para entender que se trataba de un trabajo directo sobre el espacio arquitec- tónico y no de un montaje digital.

Estudio realizado por Gangolells, González, Palma, Roca y Salguero. Construir lo proyectado. EstaV.

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